La huella del aroma

La información de los olores llega al sistema límbico y el hipotálamo, regiones del cerebro relacionadas con las emociones y los sentimientos. Por este motivo asociamos olores con momentos y reconocemos más aromas que colores. Un olor nos transporta a la niñez, a un momento pasado, a un recuerdo. Incluso estimula la acción de la compra.Quien no se ha detenido en la puerta de un horno atraído por un irresistible aroma de pan recién hecho? Los responsables del marketing saben que el olor puede hacer que una persona esté entre 30 segundos y un minuto más en una tienda, pero aún hay pocas empresas dedicadas al marketing olfativo. Es decir, crear un perfume personalizado que actúe como tarjeta de identidad de una empresa.
Francisco Rabaneda, titulado en MBA en la escuela de negocios Eserp, ha pasado temporadas en Londres y allí ha detectado que las tiendas y los hoteles están mucho más preocupados porque los locales hagan buen olor que aquí. Y por este motivo se ha lanzado a crear una empresa de marketing olfativo que ha llamado iAroma y que tiene sede en Sant Vicenç dels Horts. "Le he puesto este nombre porque quiero compaginar los aromas con las nuevas tecnologías, con la innovación y la identidad. Al igual que el logotipo es la huella digital de una empresa, el aroma debe constituir también un hecho identificador ", resume este emprendedor. Rabaneda ha trabajado en el mundo químico, y allí ha visto que la variedad de ambientadores es muy reducida. "Hay una gran cantidad de perfumes personales, pero no hay la misma equivalencia en el mundo empresarial", explica, y defiende que "cada cliente puede tener su aroma, por pequeño que sea".
Su objetivo es ofrecer a cada cliente un olor personalizada a través de sistemas de aromatización mecánicos que eluden los típicos ambientadores. Para hacerlo posible, las tres personas de iAroma trabajan con una perfumista para conseguir el olor con el que sus cliente se encuentren cómodos. Primero estudian qué quiere la empresa en cuestión, ya sea crear marca, vender más o relajar la clientela. A modo de ejemplo, Rabaneda explica que en una tienda de ropa infantil propondrán olores que nos recuerdan la niñez como el aroma de colonia Nenuco o de talco. En la consulta de un dentista recomiendan ylang-ylang , porque es un olor relajante que elimina otras, como la de anestesia. La flor de naranjo relaja y la de vainilla hace subir las ventas, por lo que la proponen los bancos. "En las cafeterías, por la mañana huele a café y por la tarde, de té o de gin tonic, lo que ayuda a potenciar el consumo", señala el emprendedor, que añade que muchas de estas olores son aumentadas artificialmente.
Una vez detectada la necesidad del cliente y conseguida la fragancia más adecuada, que iAroma encarga a diferentes laboratorios, se instala en la empresa un sistema de aromatización que variará según las dimensiones del local y de su decoración. Hay diferentes modelos, desde pequeñas consolas hasta torres y dosificadores que se colocan dentro del aparato de aire acondicionado. Estos sistemas tienen unos temporizadores que sueltan perfume en el ambiente cada pocos minutos, por lo que el local se conserva permanentemente perfumado. "Los clientes pueden comprar o alquilar las máquinas y pagan una cuota mensual por el suministro de las fragancias", precisa Rabaneda. No siempre se aporta un aroma, sino que a veces se hace lo contrario, como neutralizar con componentes químicos del olor de fosa séptica de locales bajos.
En el año y medio de existencia de la empresa, iAroma ha atraído 120 clientes, algunos de los cuales han logrado fidelizar con contratos de suministro. O con algunas tiendas Natura, que venden exotismo con el aroma de bambú. También cuentan entre su clientela tiendas de Beep y de United Colors of Benetton, y han perfumado cajas de productos Apple y de zapatillas Victoria, eventos de Nike y ferias comerciales en Sant Vicenç dels Horts y Sant Feliu de Llobregat. Su objetivo es facturar este año 120.000 euros y doblar esta cifra el próximo año.

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